Cuando el aprendizaje se vive en comunidad, el impacto es aún mayor.

En el marco del trabajo colaborativo y el compromiso con la educación ambiental, las estudiantes del 4°B realizaron una significativa jornada de reflexión y creación: la elaboración de su propio Decálogo Ambiental.

La clase fue preparada con mucho entusiasmo por su profesora jefe, Marcia Pérez, quien integró contenidos de Lenguaje y Ciencias Naturales para que las niñas pudieran pensar, conversar y escribir compromisos reales por el cuidado del entorno.

Uno de los aspectos más valiosos de esta actividad fue la presencia activa de los apoderados, quienes, a pesar de sus múltiples responsabilidades, hicieron un alto en su rutina para acompañar a sus hijas y ser parte de este momento educativo.

El resultado fue un decálogo lleno de ideas, creatividad, conciencia y trabajo en equipo, que refleja no solo lo aprendido, sino también el compromiso de toda la comunidad por construir una escuela más sustentable.

Felicitamos al curso y agradecemos a cada familia por sumar su granito de arena en esta gran tarea de cuidar el planeta.